Así pues, enlazando con el post “Una ONG me trajo hasta aquí“, la “contraparte” de Entreculturas para mi caso concreto es Ciudadano Global (Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados). Y aquí me permito la licencia de abrir un paréntesis en mi relato para invitar desde estas líneas a Entreculturas a plantearse la posibilidad de buscar otra palabra en sustitución de “contraparte”, ya que, a mi parecer, suena demasiado dura. Además, si nos atenemos a las dos definiciones que de la palabra ofrece el Diccionario de la RAE, no ilustra demasiado bien de lo que se habla. La primera la define como “persona o grupo de personas que se opone a otra en cualquier materia”. Por su parte, la segunda, apunta a “parte opuesta o contraria a algo o a alguien, especialmente en un proceso judicial”. Desde luego, poco o nada esconde esta palabra de lo que hay detrás del aliado en el Sur. Lanzada mi propuesta, el relato debe continuar.
Mi primer encuentro con Ciudadano Global, como ya mencionaba, fue en suelo español. En el Encuentro Nacional de Entreculturas, para mi tranquilidad, tuve la fortuna de conocer a Gastón González Parra, entonces Director Adjunto de la Fundación, hoy, además, una de las personas con las que comparto oficina y con la que, literal y no literalmente trabajo codo con codo.
Fue precisamente él el que, acompañado de María y Daniela, también voluntarias y compañeras de casa, vino a recogerme al aeropuerto para, poco después, conducirme a mi nueva casa (por aquel entonces todavía no era hogar), de la cual hablaré en futuros posts, así como también de mis compañeras.
Del nombre de la Fundación –Ciudadano Global (Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados)- ya se puede deducir el trabajo que realizamos. No obstante, trayendo a estas líneas su misión todavía queda mucho más claro: “Ciudadano Global promueve una cultura de acogida en Chile mediante el respeto, acompañamiento y defensa de la dignidad y de los proyectos de quienes migran en situación de vulnerabilidad”. Y es que, pese a que la migración en Chile sólo representa un poco más del 2% de la población, el fenómeno migratorio en este país presenta diversas peculiaridades que más adelante abordaré.
Esa misión, que ya de por sí deja clara la labor desempeñada, se materializa en el trabajo de los diferentes equipos: acompañamiento familiar, legal, psicológico… a personas que migran en situación de vulnerabilidad; trabajo comunitario con asociaciones de migrantes, embajadas, consulados…; labores de sensibilización e incidencia para, por ejemplo, lograr una nueva Ley de Extranjería que reemplace a la actual, nacida en tiempos de la dictadura chilena, o conseguir instalar una cultura de acogida donde, a diferencia de lo que ocurre ahora, la xenofobia y el racismo no sean bienvenidos.
Una labor encaminada por y para los migrantes vulnerables en Chile que es desempeñada por personal contratado, por voluntarios de larga duración (como es mi caso, el de los voluntarios de América Solidaria y de Jesuit Volunteer Corps) y por practicantes de diferentes universidades de la capital santiaguina. Entre todas estas personas suman más de diez nacionalidades diferentes, alguna tan exótica como malgache (Madagascar), de donde es la hermana Lydie, que trabaja en el Equipo de Acompañamiento Psicológico. No obstante, en otro post presentaré con más detalle a las personas que me acompañan en el día a día.
Pero Ciudadano Global sólo es uno de los brazos que la Compañía de Jesús tiene en Chile. A nuestra Fundación se suman otras obras que enfocan su labor en el beneficio de otras personas desfavorecidas y marginadas, ya que la segregación y desigualdad que caracterizan a este país austral hacen que todavía quede mucho trabajo por hacer en materia de justicia social. Algunas de esas obras de la Compañía son: Hogar de Cristo, Infocap, Techo…
Y gran parte de este trabajo se articula desde el Edificio Pedro Arrupe, situado en la calle Padre Alonso de Ovalle 1362 y que en una parte de su planta baja alberga las oficinas de Ciudadano Global. Aquí tiene lugar la mayor parte de mi labor de comunicación y sensibilización del Voluntariado Internacional que me trajo hasta aquí.












































